Mitos del Terapeuta o porque debes dejar la intuición y la improvisación en la consulta

Porque debes dejar la improvisación en tu consulta.

Cuando empezaste como terapeuta (luego de tu gran crisis), seguramente no sabias del todo como liderar la sesión, en qué momento escuchar y en qué momento hablar. Fuiste sacando adelante cada consulta gracias a la experiencia de la anterior pero también gracias a la intuición (que comenzaste a descubrir que tenias) y a tu capacidad de improvisar, ¿no es así?

La intuición y la improvisación es una mezcla “explosiva”,  es una sensación genial que te hace sentir que eres especial, que tienes un don o capacidad para “leer” a las personas, es como reforzar que “eres bueno en esto de la terapia”. Seguramente desde aquel momento que descubriste que tienes ese “don” para ayudar a otros y comenzaste a entrenarla y comprender los matices.

Todos los terapeutas somos capaces de “intuir e improvisar en sesión”, Por supuesto, puedes estar frente a un cliente que conoces por primera vez e intuir por donde que viene su problema e improvisar ejercicios y la sesión en general.

Pero lo que NO puedes hacer es basar toda tu consulta y abordaje terapéutico en la intuición y la improvisación, esperando que tu consultante “tome conciencia” gracias a un evento divino.

Tarde o temprano tu cliente te dirá ¿en que basas  tu análisis sobre mi?, o te pida que le digas cuales son los pasos y objetivos a cumplir en cada sesión, e incluso te pida que le especifiques que va a obtener gracias a trabajar contigo (y no vale decir: “te conocerás mejor”, “tomar conciencia”, “ser mas responsable” o ambigüedades abstractas como “ser mas consciente”).

>>> Por eso hoy quiero que juntos derribemos para siempre a la intuición y la improvisación terapéutica.

Quiero que desaparezca para siempre de tu consulta terapéutica porque, simplemente no sirve para nada, ¿quieres que te lo demuestre?


Las dos principales razones por la que debes eliminar la intuición y la improvisación a partir de hoy mismo son:

>>> Razón nro. 1: La intuición depende del estado emocional que te encuentres (estado hormonal).

Creemos que lo que nuestro cerebro intuye es casi siempre cierto, Idealizamos nuestras capacidades al punto de dejar que la intuición nos guie, pero lo cierto es que dependiendo del estado hormonal que te encuentres, será lo que proyectes como intuición y tu trabajo terapéutico.

Imagínate lo siguiente, estás en sesión y tu consultante va encaminado a tomar una decisión importante, ¿qué está sucediendo aquí?, tu respuesta dependerá de tu estado hormonal.

  • Si estás en estado hormonal introvertida (o un poco depresiva), tu percepción será la de “no avanzar”, “peligro al frente”, lo que llevará a “intuir” un futuro oscuro, así, buscaras la forma de que tu consultante cambie su decisión.

  • Si estás en estado hormonal extrovertida (o un poco maniaca), tu percepción será la de “ir a por todas”, “tenemos que pasar a la acción”, el futuro es muy claro y, obviamente, lo ayudarás a tomar esa decisión (que, en otro estado emocional, seria opuesto).

Así tu terapia se basa en como te sientes tú y no en que es lo mejor para tus clientes… un poco egocéntrico, ¿no te parece?.

¿Empiezas a desconfiar de tu intuición?, vas por buen camino.

>>> Razón nro. 2: Improvisar en las sesiones no es señal de tener un “don” o ser “especial” .

En la medida que dejé de improvisar en mi sesiones, mi trabajo ha mejorado, me siento más feliz y tranquilo y veo avances en el Instituto de Proyección Humana.

Cuanto menos dejé al azar, tengo más tiempo enfocarme en el método que creé BioComportamiento, de hecho la única razón que me llevo a desarrollar la terapéutica basada en el comportamiento humano fue “dejar de improvisar”. 

Como ves, será más difícil tener ordenada tu sesión y estructurados tus acompañamientos si sólo vas preguntando lo que “te surge” en el momento, ¿y sabes por qué?, porque tu cerebro no esta preparado para “tener todo en la cabeza”, simplemente no lo está (aunque para ti sea más “fácil”).

Tu cerebro se siente cómodo cuando tiene orden, estructura y se focaliza, cuando sabe que va a hacer y cuales pasos seguir, así consigue estar relajado y con más claridad. Y si tienes todo suelto en tu cabeza y tiras de intuición no podrás hacer mas de lo que ya haces.

Tu cerebro se concentra de a un tema a la vez, si las preguntas que realizas no siguen una lógica de enfoque lineal, lo que sucederá es que  gastarás energía extra, haciéndote llegar al final del encuentro cansado, con mucha información en la cabeza pero pocas ideas claras y con ganas de terminar la sesión.

Si tú como terapeuta, terminas así, imagínate tu consultante. Él, no comprende la lógica de las preguntas, no sabe como “acomodarlas” en su cabeza y queda sin nada claro, preguntándose si eligió bien a su terapeuta. ¿todo un desastre no?.

Éste 2021 te obligará a re definir tu abordaje terapéutico, ya no alcanza con ser un "terapeuta diccionario", esperando que el simple hecho de explicar lo que le sucede a tu consultante genere un punto de inflexión en su vida, eso ya paso, ahora tu cliente necesita un plan de acción previsible, que le de seguridad y sobre todo, que le permita obtener ¡resultados reales!.

Si eres de la vieja guardia, mañana te contaré más acerca de tus próximos desafios, y no olvides dejar tu comentario en este post y compartir el post.

¡Nos vemos!
Pablo

P/d: si eres de la vieja guardia y necesitas un plan para profesionalizar tu consulta terapeutica conóce mi programa de 8 semanas "TerapeutaPro"


Pablo Martínez Armesto

Su experiencia con la Medicina Germánica aplicada en su propia consulta, ha sido aplicada mayormente a la Conducta y Comportamiento. En 2016, fue distinguido como invitado de honor para inaugurar la semana de la Psicología en la Universidad Latina de Panamá. A su vez ha desarrollado una METODOLOGÍA con el fin de aportar el enfoque biológico a distintas organizaciones en todo el mundo.

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